La libertad que siento ahora, la calma, se acabo, el fin del odio, el
fin de la tristeza. La libertad de sentirme sólo, la libertad que
trae el final, la libertad que me da la falta de futuro, el
conocimiento de mi fin. La libertad que nace en mí a causa del fin
de mis preocupaciones, de mis obligaciones, de mis sueños, de mis
aspiraciones de mis esperanzas, liberado de mis expectativas, de mi
propia confianza en mi mismo, en mi futuro, en mi porvenir, el
primero y el único que puede juzgarme. Yo, liberado de ese juicio,
de mi juicio, de mi propio juicio. Liberado de mi propio reproche, de
mi culpa, de las expectativas que yo mismo puse en mi. Liberado del
amor, del cariño, de la confianza, de la lealtad, que dan aquellos
que son nuestros seres queridos. Liberado de su compañía, liberado
de su preocupación, liberado de su cuidado, liberado de su amor, de
su afecto. Libre al fin. Libre de sentimientos, libre de hacer con mi
vida lo que he decidido, lo que quiera, que en este caso es esto.
Libre. Liberado. Para siempre. Libre de tomar una decisión en base a
otra persona, en base a lo que espero. Libre de tomar una decisión
respecto a mi futuro, utilizando como único juicio lo que ahora me
apetece. Libre. Dado el paso, noto como vuelve a mi la paz. Noto como
me abandona la oscuridad, soy sólo libertad, en mi no cabe nada más,
y por eso ese manto negro que envolvía mi corazón, se disipa y
abandona mi cuerpo, fluye fuera de él. Libre, liberado por mi propia
mano, libertadora y verduga. Liberado de la consciencia, poco a poco,
lo noto, se va fluyendo, como movida. Ahora todo fluye, todo hacía
afuera, todo abandona mi ser. Por mis muñecas mana un incesante y
caudaloso rió rojo, que drena mi locura, mi tristeza, mi ira, mi
dolor, mi vida, mi fuerza, mi consciencia, mi vitalidad. Y me deja,
vacío, libre. Pues sólo hay para mi auténtica, completa y pura
libertad... En la muerte, la vida misma me es opresora, me obliga a
lo que no deseo, hace mi cuerpo perecedero, a fín de someterme con
el tiempo, con la vejez, con la decrepitud. Se acabo la imposición,
se acabó la vida, soy libre. Libre de la gente, libre de mis sueños,
libre de la vida, y en breve libre de la muerte. Libre de la vejez,
libre de los valores, de la maldad y de la honradez, al fin libre...
Y sabedor de que no hay nada al otro lado, de que no me espera nada,
ningún cambio, ningún estrado celestial o infernal, ninguna
transición trascendental... También me hayo libre de la salvación,
de la condena y de la reencarnación. Hay muchos tipos de libertad,
cada persona aspira a un tipo de libertad, algunos la consiguen con
valor, otros no, por cobardía. Esta es mi libertad, el poder
desaparecer, pues todo lo que me mantiene existiendo en la realidad,
para mí, no es más que una herramienta de represión. No pretendo
inculcar una idea, un ejemplo, un legado, nada. Sólo pretendo
alcanzar mi libertad. Y ahora esta se aproxima hacía mí, a toda
velocidad, cada centilitro derramado es un paso que me sitúa más
cerca de la libertad, del descanso. Esta es mi liberación mi
revelación. Y al fin alcanzo mi libertad. La libertad.
1/5/17
20/4/17
Ira.
Ira. Pues aquí me hallo, sintiéndola. Es 23 de diciembre, son las
cinco y media y voy en bus a casa y eso es lo que siento. Y escribo
porqué sino voy a reventar. Es tal la que siento que mientras
escribo cada vez que pulso la barra espaciadora le meto unas hostias
que parece que la voy a sacar por el otro lado del portátil ¿Qué
por qué la siento? No sabría decir bien porqué, se que si intento
hablar con alguien ahora, se me va a atragantar y me voy a asfixiar
con ella incrustada en la laringe, así que mejor escribir, que
aunque no salga, si alivia.
Estoy realmente cabreado y siento cerca esa aptitud oscura que no me
gusta sentir, ni que me gusta tener. Pero realmente es la que mejor
sabe controlar estás cosas. Ahora un whatssapp de esa persona.
Debería mirarlo, seguro que me calmaría y me aliviaría, pero paso
porqué la decepción de una respuesta monótona o simple me
enfadaría aún más. ¿con quien estoy enfadado? Conmigo mismo,
seguramente, otra vez más, no hay mejor enemigo, que le vamos ha
hacer.
Es simplemente el odio de sentirme auténticamente incomprendido, de
sentirme sólo, de sentir que nadie pude ni quiere comprenderme, que
intentar explicar a alguien que me pasa, en busca de algún consuelo,
en busca de desahogo, es una empresa inútil. Porqué lo único que
voy a sentir es que le da igual lo que le cuento, que no le interesa
y que siente, que escuchándome está perdiendo su tiempo. Son
pensamientos, absurdos, equivocados, quizás no sean muchas, pero las
personas de mi vida en las que confío realmente me quieren, amigos,
familiares y por supuesto mi chica.. Pero la ira es irracional y
aunque la teoría está clara, lo que siento es lo que siento.
Y siento ira, Por cierto, este es la entrada número 13 de los que
llevo de este tipo, buen número, si señor. Como decía, siento ira,
siento soledad y siento incomprensión y por algún motivo, no soy
capaz de expulsarla, de dejarla ir, noto como se concentra en mí,
como me estoy poniendo rabioso, y no la puedo dejar marchar porqué
no siento que haya nada ni nadie que pueda aliviarla. De nuevo vuelvo
a los pensamientos oscuros, al oscuro pozo, mañana se me pasará,
tal vez incluso hoy. Ya no es como ese tiempo en el que estaba sumido
noche y día, semana tras semana en este agujero. Hay quien se ha
esforzado por sacarme de él. Pero da igual, hoy lo siento, y aunque
sea pasajero lo siento. He aprendido a interiorizarla, a no hacer
estupideces cuando estoy así, a no ser un peligro para mi mismo, ni
meterme en problemas con los que hacerme daño para sacarla... No se
si es mejor guardarla y no dejar que salga, a primera vista es menos
conflictivo y menos llamativo también.
Bien es cierto que cuando me metía en líos, al menos me duraba
hasta que salía del lío, y luego como nuevo. Pero a raíz de que
demasiada gente buscara que no me metiera en esas situaciones
complicadas en vez de que dejara de sentir lo que me hacía ir a
ellos... Simplemente lo interioricé, ahora caigo mucho más hondo y
mi mente queda mucho más perturbada, pero ya nadie se da cuenta de
estas cosas, nadie tiene que aguantar las historias y las cicatrices
sobre lo que pasó, y al fin y al cabo, eso es lo importante ¿no?
Estaré equivocado, así lo pienso, mañana despertaré y ya no lo
sentiré, estaré bien y de nuevo alegre bueno y cariñoso con los
que me rodean. Pero hoy no lo siento así y sólo puedo sentir ira,
deseos de autodestrucción y desconfianza de todo lo externo. Me esta
ahogando, este peso casi no me deja respirar, pero tampoco soy capaz
de soltarlo. La vida me dio una puñalada en el pecho, tan honda que
me impidió hasta el día de hoy confiar cuando más lo necesito. La
paranoia ha rellenado los huecos que esa herida dejó, de quien la
provocó ya no sé, nada, lo que sé es que ahora, en este momento,
con estos sentimientos, quien me hable de hermandad, de confianza,
lealtad, honor quien me venga con "cuenta conmigo" quien
venga con los brazos abiertos a consolarme y a ayudarme sólo
recibirá como visión mi espalda, mientra yo me voy, porque ahora,
ahora mismo, así, no puedo confiar en nadie. Así reviente, así me
devoré este cáncer espiritual, para volver a estar en paz conmigo
mismo, mis valores y mis sentimientos necesito mucho más y se qué
nunca voy a poder estar en paz. La expectativa son lapsos llenos de
oscuridad como estos, y luego que pase mucho tiempo entre el
siguiente. Ensayar la careta que he de poner cuando me pregunten
"¿estás enfadado?". Y a seguir sólo contra esto. Estoy
hasta la polla es la mejor definición, pero me siento sólo es la
verdaderamente correcta.
1/4/17
Vale, pater.
Ahora yaces en el suelo, inerte... Te lo advertí, no dirás que no
te lo advertí...
El sol sale, tímido, tenue, superviviente a una noche invernal llena
de oscuridad. Mis ojos se abren cuando uno de esos escasos rayos de
sol se posa en mi mejilla. Cuando noto un calor natural en ella, un
calor reconfortante, un calor amistoso, un calor como el que no he
sentido desde hace demasiado ya. Un calor similar al de un beso, al
de una caricia... Casi he olvidado que es eso, sumido en tanta
depresión, en tanto estrés, en tanta violencia.
Mis ojos pestañean, se han abierto con calma, con tranquilidad,
lentamente, y empiezo a ser consciente de que he despertado, me hayo
en ese momento en el que el sueño, aún no ha abandonado del todo tu
cuerpo y no recuerdas en el infierno en el que vives.
Un infierno creado por un tirano, cuyos lazos hacía él te impiden
reaccionar contra su crueldad... Un infierno innecesario, un infierno
que domina un lugar donde sólo habría de haber amor, cariño... Un
infierno creado por tu propio padre, por sus abusos y su maltrato, de
los cuales ya sólo eres espectador y no víctima... Pues tu tamaño,
tu edad, le impiden alzarse más alto, más poderoso, más fuerte que
tú, para dominarte.
Día a día lo sufres, lo aguantas, intentas ver a tu padre... Pero
sólo ves un monstruo allí donde miras, y el cariño que un día
hubieras podido procesar hacía tu progenitor, el amor que debería
despertar en ti, se va desvaneciendo, tu paciencia se agota y la
máscara de humanidad que el se pone, cada vez tapa peor lo que es en
verdad. Al principio intentas mediar entre quien de verdad sufre sus
abusos y él, tu madre y tú, no podéis concebir, entender, que eso
pase de verdad, que eso esté ocurriendo, pues es normal.
Un padre, un marido, un hombre de verdad no hace esas cosas, un
hombre defiende a su familia, y la ama, la protege... Pero eso con lo
que convivís no es un hombre... es sólo un saco de mierda al que os
cuesta verle su verdadera cara, por lo que se supone que debería
ser, pero en verdad no es.
Pero un día eso que fluye por ti, en tu educación, en lo que la
sociedad te enseña, esos valores, se agotan y te quitas esa venda de
los ojos, esa venda de ingenuidad, esa venda que te hace buscar el
lado bueno de alguien, que en verdad, no lo tiene.
Y dices "basta", lo gritas, estallas, te pones en medio, te
alzas de pie entre tu pobre e indefensa madre y el monstruo que la
aterroriza y la pisotea, te pones en medio, pero esta vez no es para
recibir los golpes que son para tu madre e intentar calmar al que los
propina... Esta vez agarras sus muñecas, con fuerza. Esta vez no hay
compasión, calma o amor. Esta vez hay odio, esta vez hay ira. Y el
último resquicio de calma de ti suelta una advertencia. "No
vuelvas a ponerle una mano encima a mi madre". No hace falta
gritarlo, lo dices a un volumen normal, no necesitas chillar, la
frase suena contundente por si sola, refleja toda la amargura de
tantos años viviendo con ese monstruo.
Las cosas se relajaran y el volverá a enseñar su rostro más amable
y generoso, esperando que os olvidéis de lo ocurrido, hasta la
próxima... Ella quizás se olvide. Pero tú... Tú no lo harás.
Pero ahora despierto... Y cuando se ha disuelto el sueño, lo oigo.
Oigo lágrimas, y reconozco enseguida de donde vienen, se que está
pasando, pero no puedo creerlo, no quiero creerlo, me levanto,
quedando erguido sobre la cama. Escuchando con más atención,
esperando que no sea lo que parece... Pero las lágrimas y la voz de
ese monstruo, justificando por lo que acaba de ver, no dejan lugar a
dudas.
Y entonces estallo, pero dentro de mi no hay ira, sólo
determinación, voy a acabar con eso ahora mismo.
Llegó y veo en la cocina, ella esta arrodillada, llorando
desconsolada y él, de pies... Tiene una mano sangrando, un corte
muy, muy profundo, y veo cristales en el suelo, los cristales de una
ventana... Se ha cortado con ella seguro, y lo sé, aún sin
preguntarlo, lo adivino, aún sin escucharlos, lo averiguo.
Mi prioridad es mi prioridad. Me acercó y veo en su mano un corte
profundo, ella intenta esconderlo, sabe que va a pasar. Él se
mantiene de pie, no sé a que espera, quizás a que todo salga
bien... Imposible. Miro la herida un última vez y sangra, sangra
muchísimo. Y entonces la levanto y me la llevo de la cocina. Le digo
que vaya a lavársela que vaya a curarla, y en cuanto sale de la
cocina cierro la puerta y la atranco.
Me giro y le miro a los ojos. "te lo advertí" digo, y es
lo último que él oirá de mí. Me voy a por él, está estupefacto,
pone sus brazos en actitud defensiva, está asustado, ahora no es
alguien indefenso quien está delante suyo, alguien que le tema...
No, ya no.
Le agarro del cuello y empiezo a darle puñetazos, con todas mis
fuerzas. En seguida pierde el equilibrio y cae al suelo y yo le sigo,
sin soltarle, dándole puñetazos. Dándole sin parar, destrozando su
cara. Intenta escapar, y coge uno de los cristales del suelo, e
intenta usarlo contra mí, es muy lento, muy viejo, muy inútil, muy
cobarde incluso para salvar su propia vida. Agarro su mano de la
muñeca y la aprieto, como si mis manos fueran un atenaza, oigo un
"crack" y el grita de nuevo, creo que le he roto la muñeca,
su mano se afloja y cojo el cristal.
Oigo golpes en la puerta, mi madre me pide que la abra, desesperada.
Sabe que está pasando, y quiere evitarlo, no por él, sino por mí,
quiere protegerme de mi mismo. Lo único que recibe es un "¡No
entres, no entres aquí!" que repito varias veces.
Cojo el cristal, como si de un puñal se tratase, me corta las manos
y los dedos, pero no lo suelto, aunque el dolor me arda en mi mano,
aunque esta quede inútil para siempre por los cortes. Y empiezo a
dar aguijonazos en su cuello, su cara es de impresión... Cómo si
hasta ahora, esperara salvarse, esperara que su hijo lo soltase o
quizás salir victorioso de algún modo... No ya no va a pasar eso.
Ya no.
Mientras la perplejidad bañada de miedo, se adueña de su expresión
yo sigo apuñalando su cuello sin soltarlo, no pienso dejar que se me
escape. Le repito a mi madre que no entre, la sangre me salpica,
estoy empapado, el ya no se mueve, creo que ha muerto, está
irreconocible. Me levanto, ahora el monstruo soy yo, un parricida
bautizado en la sangre del dragón... Ya no repito a mi madre nada,
el escándalo a cesado y ella a dejado de intentar abrir la puerta
que nos separa, consciente de que he consumado el castigo que él
merecía pero que yo no debía haber sentenciado... Por último miro
mi macabra obra. Miro las consecuencias de sus actos, de mi infancia
traumática... Le miro a él...
Ahora yaces en el suelo, inerte... Te lo advertí, no dirás que no
te lo advertí...
24/2/17
Mis libros 2016.
Buenas lectores. Para que más preámbulos, ya hemos hecho ésta
entrada de los mejores y los peores de... Así que ya sabéis de que
va el tema. Éste año 2016 me he leído unos cuantos más de mis
doce libros, y buenos, pero seleccionaremos doce. A saber: La batalla
de Tebas, Memento Mori, Huye sin mirar atrás, Princesa de hielo,
centauros, El último soldurio, la profecía del águila, Cuentos de
H. P. Lovecraft, el príncipe en la niebla, ética para amador, Cross
y en último lugar la sanguijuela de mi niña.
Me va a costar mucho, pero mucho, escoger tres buenos. Sólo tres
buenos. Aunque eso quiere decir que ha sido un buen año de lectura,
ya necesitaba leer buena literatura de forma continuada. Po lo tanto
escoger tres malos, me va a costar también. Bueno, vayamos allá:
1/2/17
Es hora de despedirse.
Hola queridos lectores. Os hablo antes de que empiece el último acto
de esta obra con tristeza, pero también con esperanza. Sí, no vais
mal al leer el título de ésta entrada y procuraré ser honesto con
vosotros sin entrar en demasiados detalles.
Resumiendo, va siendo hora de cerrar y buscar otro camino. Este blog
llega a su fin.
Este blog nació por mi amor a la literatura, y por mi deseo de
ofrecer sin esperanza alguna de retribución, lo que yo pudiera
aportar. Quería llenarlo de literatura, mía y de cualquier otro
escritor que quisiera hacer su aportación. Quería que fuera un
punto de encuentro de escritores y de literatura... Pero el
experimiento no salió bien. Ha sido una más de una larga lista de
fracasos y frustaciones.
Antes de que el blog naciera, de publicar la primera entrada, quise
escribir una serie de entradas, para que por lo menos dos veces al
mes, nunca faltaran publicaciones en el blog. Esto es muy esclavo y
no siempre es fácil ponerse y escribir la entrada concerniente, a
veces falta la motivación, la inspiración o la sincronización con
la temática de la historia o los personajes de la misma que quieres
contar. Prueba de ello es mi fracasado Aikar, cuyas aventuras han
quedado inconclusas... Bueno, algún día les pondré fin, eso queda
prometido.
El caso es que han sido demasiadas frustraciones y derrotas las que
me ha traído este blog, demasiada la ilusión y esperanza que he
puesto en él, quizás si no hubiera esperado tanto no me hubiera
llevado tantos golpes.
Pero además hay un último detalle. Y quizás entro demasiado en
detalles al contarlo, valga la redundancia, pero bueno, no refrenemos
ahora. Este blog está lleno de amor hacía una persona, nunca había
sentido tantísimo por alguien, ni tan especial y aunque eso me
convierta en un cursi, no me queda otra que reconocerlo, así que
intenté con esos relatos pedantemente tiernos hasta decir "basta"
regalarle lo que en mi opinión, era lo más especial que podía
salir de mí, mi literatura, única e irrepetible para bien o para
mal, nadie más puede tener mi estilo, cada persona es un mundo y un
mundo imposible de plagiar. Y con ella todo el amor que pudiera
mostrar. Pero bueno, hay historias que acaban, y eso no es ni malo ni
bueno, es un final, simplemente, un cambio, algo inevitable más
tarde o más temprano. Éste blog, y sus entradas están llenos de
ese amor, y es prueba del mismo, aunque esa historia haya llegado ya
a su fin, y por lo tanto comprenderéis que no quiera seguir con él,
no es por ninguna razón, ni positiva, ni negativa, simplemente es el
final, y es hora de cerrar este capítulo. Todavía quedan entradas
por publicar, entradas que son prueba de eso que digo, y ya no quiero
crear más, éste blog tuvo un principio y es hora de darle un final.
Así que simplemente os informo, de que a partir de ahora yo me bajo
del barco. Tardaré un poco en corregir y programar las entradas que
quedan. Pero yo ya no estaré al otro lado dirigiendo y alimentando
con mi ilusión y mi esperanza a este blog que no salió como
esperaba. En fin, a Literatuia le queda un año de vida, veinticuatro
entradas, a dos por mes, y a partir de ahora vivirá sola y sin
supervisión, ni cuidado.
Ha sido un placer escribiros, recibir vuestras pequeñas muestras de
apoyo, así que gracias, gracias por vuestra paciencia y por vuestro
aguante, empezando por mi mediocridad como escritor y continuando por
mi pesadez, que parece que contra más breve intento ser, más
extenso acabo siendo. No me extrañaría que me tuvieséis ya
aborrecido.
Sigo escribiendo en otros sitios, porque mi amor por la literatura no
puede tener final, mientras quede alma o vida en mi cuerpo, al menos.
Y si de verdad conseguí despertaros curiosidad por mi persona o más
importante aún, por mi literatura, sabreís encontrarme a mí y
conmigo a la susodicha allí donde la deje escrita.
En fin, muchas gracias por todo. A los lectores, a los que me han
apoyado, a los colaboradores de éste blog, a quien me dió fuerzas e
inspiración para crearlo y que es principal protagonista de gran
parte de la literatura del mismo, a aquellos que fueron un obstáculo
y por último y no menos importante al mismo blog, a la misma
"Litaratuia" por ofrecerme la posibilidad de ser lo que he
sido, de crear lo que he creado, y por perdonarme por haber sido tan
mal padre-creador-escritor.
Cómo mínimo todos me han enseñado algo, todos me han hecho más o
menos aportaciones... Y por todo ello, gracias. Y una disculpa a la
última mencionada, Literatuia, por mis carencias en su cuidado y
paternidad.
Un saludo, queridos lectores, allá donde acabemos, nos leeremos.
Adiós.
España es... no es... ¿Qué?
Hace un tiempo, escuché una cosa, que realmente me fastidió oír.
No era la primera vez que la escuchaba, y por desgracia no creo que
sea la última. En esta ocasión fue en una emisora de radio y quizás
por eso y por otros detalles del contexto en el que lo escuchaba, me
molestaba tanto. Lo que oí fue <<España, es una mierda>>.
Y realmente me jode escucharla, por lo que significa, por todo lo
que conlleva que esa frase sea pronunciada.
En este caso me mosqueó especialmente escucharla primero porqué fue
en una emisora de radio regional... Una emisora de radio que para
empezar pagamos todos los españoles, imaginaos que tuvierais un
restaurante, lo llamarais "fulanito's home" y pagarais
porque se os hiciera publicidad en la radio en la tele... Donde
fuera, o que por ejemplo patrocinarais una revista o periódico para
el mismo fin. Y en el mismo medio en el que os publicitan, o al que
patrocináis, dijeran que vuestro local, vuestro negocio, es una
mierda. Bueno pues para mí fue un efecto similar. El mantenimiento
de esa radio y del gilipollas que cantaba eso, sale de nuestros
impuestos, así que pagamos para que digan que España es una
mierda... ¿No es maravilloso?
Bueno, quizás algunos no entiendan todavía esto que he dicho, dejad
que haga una simple aclaración que puede que después desarrolle
más. España, somos nosotros, queridos amigos. Sí, queridas y
queridos. España no es la tierra que pisamos, no es la parte de la
península que nos toca, no es sólo eso. España, nuestro país, es
mucho más. España somos nosotros, es nuestra historia, nuestras
costumbres, nuestros detalles, nuestro idioma... Vamos, todas
nuestras particularidades, pero sobre todo, la parte más importante
de ese conjunto, que forma nuestra patria, somos nosotros, el
conjunto de ciudadanos y ciudadanas, que lo conformamos, que la
poblamos, le damos identidad y la mantenemos y en teoría protegemos
y preservamos. Eso es España. Y cada vez que algún idiota que no
tiene ni idea de que está hablando dice <<España es una
mierda>> Está diciendo que tú, que yo, que él, que todo lo
que nos rodea y nos da identidad como nación, que nosotros, somos
mierda. Así es, no hay más. Así que fijaos hasta donde llega el
alcance y falta de respeto de esa frase y hasta donde llega la
ignorancia del que la dice, fijaos.
Bueno, otra cosa que me jodió, fue que el que decía la frase era un
pringado, que decía esa frase para ir de intransigente, nadar a
contra corriente, o sobresalir de alguna manera, un pringado que iba
de rapero, que no hacía música, hacía mierda, y que iba de
políticamente incorrecto para vender más, para llegar más lejos o
para creerse más grande. En fin, no tengo nada en contra de ese
género musical y no tengo nada en contra de quienes lo escuchan,
pero pienso que la música, independientemente del género, debería
basar su calidad y su complejidad y profundidad, en los detalles que
la hacen mejor, más perfecta, detalles surgidos del trabajo y de la
experiencia de su autor... Es decir, su calidad debería surgir de la
calidad de su creador para transformar un grupo de sonidos y palabras
en algo único y melódico. No en que diga un montón de chorradas y
gilipolleces, de tópicos para entrar en una especie de norma
intransigente y que la gente que de postureo sigue esa norma aclame
algo que es postureo también, independientemente de su calidad
musical.
En fin, me jodió que se dijera algo tan gordo para un fin tan
estúpido, como era que un niñato se flipara y fuera de algo que no
sé ni lo que es ni que me importa, pero que huele a postureo a
kilómetros.
Realmente yo no puedo entender que una persona independientemente de
su credo personal, de su estilo de vida, de su forma de ser... No
puedo entender que independientemente de esos atenuantes, odie su
patria. No me cabe en la cabeza, se me hace raro que alguien no
sienta ya un mínimo de afinidad por la misma... Pero bueno puedo
entender que hay personas que intentan vivir fuera del sistema y que
no creen en esa afinidad hacía un tipo de idea... Aunque luego
muchos demuestran un fanatismo hacía otras cosas que sobrepasa lo
insano... Y porqué tu tengas una bandera de tu país te llaman
facha... Pero eso es otra historia, no voy a entrar en más postureos
o cosas inentendibles. Vale, entiendo que hay gente que está fuera
de este tipo de sentimientos patrios... Pero... ¿Que odien a su
propio país...? ¿Que escupan y maldigan sobre él? Es que no me
entra en la cabeza, no lo entiendo... Es decir, quizás no vean la
definición de su país como la veo yo y cómo la acabo de definir...
Pero si no lo ven así, ¿cómo lo ven?
Es que es algo que no entiendo... Es decir, el odio, ya de por si,
hacía algo que no te produce ningún mal, ni que alberga ningún
deseo de producir tal mal... Ya me parece incomprensible. Ilógico,
puedes tener mayor o menor afinidad con un concepto, pero ¿odiarlo?
No lo comprendo, me parece tan estúpido cómo los hinchas fanáticos
de fútbol que odian a todos los equipos que no sean el suyo e
intentan partirle la cara a todo el que no coree sus insignias y
ondee sus escudos. Es totalmente estúpido odiar a un concepto del
que formas parte, aunque sea a tu pesar. Es estúpido odiar un
concepto que te ampara y te defiende. Es estúpido odiar un concepto
que en su raíz no alberga ninguna amenaza ni puede albergarla, ni
hacía ti, ni hacía los tuyos. Es decir si nuestro país fuera un
país hostil que busca dañar a otros países o colectivos... Lo
entendería. Pero no es así.
Y lo que más detesto, además de estos estilos y corrientes que no
soy capaz de comprender, son las ingentes hordas de postureo que
nutren dichas corrientes. Ver a personas que participan de esta
forma, nociva ya que realmente es nociva, de pensar y lo hacen por
postureo, porqué mola, porqué les conviene, porqué presumen o yo
que sé... Ver a personas que escupen sobre su propia historia y los
sacrificios que constan en esta, sacrificios hechos para que él
tenga el derecho de escupir sobre la misma, para que tenga el derecho
de tener libertades que no sabe usar de una forma responsable ni
cívica, ya que muchas veces con su uso de libertad coartan el uso de
libertad de otro, al recriminarle que piense de una manera distinta a
la suya, ya que esta gente, estos posturetas a menudo olvidan que su
libertad termina donde empieza la de otro. En fin, si usted, querido
lector, también tiene dificultades para entender conductas tan...
Tan poco entendibles, consuélese pensando que esos que quemarían su
propia patria hasta sus cimientos, según sus propias palabras,
tienen el derecho a no contribuir en absoluto a la misma ni a
favorecerla de ningún modo, pero también tienen el derecho de
absorber de forma todos los beneficios que ésta pueda darles y
otorgarles. Así da gusto ser español, ¿verdad? En fin, no voy a
caer en el juego de ciertas personas de las que acabo de hablar.
Terminaré diciendo que nuestro país, nuestra patria, es decir,
nosotros y nuestras particularidades, ventajas y desventajas...
Nuestra nación, podrá ser mejor, o peor, podrá estar bien o mal,
en lo más alto o en lo más bajo, pero es la nuestra, y como madre,
no hay más que una, así que por muy mal que esté todo, por muy
disparatado que sea, a mí, por lo menos, nunca me oirá decir
<<España es una mierda>>. Eso sí, no le niego que
quizás se me escape algún <<Joder con los españoles>>.
Cuando mi credulidad se vea agredida por nuevos disparates de esta
índole. Le pido disculpas si me oyera esas palabras, por mi falta de
entereza. Buenas noches querido lector, y gracias por su atención.
14/1/17
El duelo.
La noche se cernía sobre ellos. El viento de verano mecía la hierba
alta. Refrescaba sus cuerpos agitados, extasiados por el esfuerzo
físico, cubiertos de la sangre de enemigos caídos. Se miraban a los
ojos, la noche era el mejor escenario para aquel último envite. El
samurai desenfundó su katana trazando un arco desde la vaina de esta
hacía la derecha, dejando el arma perpendicular a su cadera,
asiéndola con una mano. Después continuando con los movimientos
lentos y casi rituales de su cuerpo en tensión, pasó a sostener la
espada con ambas manos, encima de su cabeza.
Su contrincante dejó el rifle que llevaba tirado, y desenfundó
también su espada, llevaba una katana también, pero al contrario de
su contrincante, no era el fruto de una herencia familiar, un arma
que había pasado de padres ha hijos desde la época feudal. Era un
botín de guerra que le había arrebatado a otro samurai, antes de
descerrajarlo de un tiro y cortarle la coleta, llevándose arma y
mechón como botín de guerra como trofeo.
Aún así a pesar de ser sólo un botín, sabía esgrimir aquel arma.
Desde niño había aprendido a usarla, en un dojo, y no era un mal
espadachín. Aunque aquella revolución acabaría con la necesidad de
saber manejar katanas, al igual que estaba acabando con la necesidad
de la clase samurai.
Asió la katana también, delante suyo, con ambas manos, una en el
principio de la empuñadura y otra en el final, casi en el pomo.
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